Esquizofrenia

Definición

La esquizofrenia es el tipo más común de enfermedad psicótica (que no es lo mismo que la psicosis). En un enfermo esquizofrénico: su capacidad mental, su respuesta afectiva y su capacidad para reconocer la realidad, para comunicarse y para relacionarse con otros, se ven deteriorados.

La esquizofrenia se suele iniciar en la adolescencia y tiende a evolucionar hacia la cronicidad. Entre el 1% y el 2% de la población sufre algún tipo de esquizofrenia.

Síntomas

  • Síntomas positivos. Manifestaciones que casi únicamente el enfermo de esquizofrenia experimenta.
    • Alucinaciones. Son engaños de los sentidos, percepciones interiores que se producen sin un estímulo externo (escuchar un sonido que no ha sido emitido, ver algo que no está presente, etc).
    • Delirios. Se trata de percepciones erróneas de la realidad y que el paciente con esquizofrenia cree reales pese a ser ilógicas o imposibles.
  • Síntomas negativos. Son aquellas cosas que el esquizofrénico deja de hacer pero que las personas sanas pueden realizar cotidianamente.
    • Pobreza afectiva. Empobrecimiento de la expresión de emociones y sentimientos.
    • Alogia. Empobrecimiento del pensamiento y de la cognición.
    • Abulia. Falta de impulso y de energía.
    • Apatía. Falta de interés por las cosas.
    • Anhedonia. Dificultad para experimentar placer por las cosas.
    • Insociabilidad. Relación con amigos y otras personas restringida, no hacen ningún esfuerzo por relacionarse.
    • Problemas de atención. Imposibilidad para concentrarse.
  • Síntomas cognitivos. Trastornos del pensamiento manifestados mediante el habla.
    • Pérdida del control de sus pensamientos.
    • Habla ilógica, distraída e inconexa.
  • Síntomas hostiles y agresivos. Problemas de control de los impulsos y de determinadas conductas.
    • Hostilidad manifiesta. Maltrato verbal o físico.
    • Comportamiento de autolesión o suicidio.
    • Falta de contención sexual.
  • Síntomas depresivos y ansiosos. Desorden del estado de ánimo.
    • Estado de ánimo depresivo o ansioso.
    • Preocupación.
    • Sentimientos de culpa.
    • Irritabilidad.
    • Tensión.

Causas

  • Causas genéticas o hereditarias. Se puede nacer con una predisposición a desarrollar esquizofrenia.
  • Causas ambientales. La contaminación de nuestro entorno, las sustancias que consumamos y la alimentación que llevemos, en mayor o menos medida puede favorecer la aparición de la esquizofrenia.
  • Causas emocionales. El estrés o carga emocional permanente por algún tipo de presión puede llevar a un estado de psicosis esquizofrénica.
  • Acontecimientos vitales imprevisibles. Pérdida del trabajo, muerte inesperada, o cualquier cambio vital drástico y repentino puede desembocar en esquizofrenia.

Tipos de esquizofrenia

  • Esquizofrenia paranoide. Es la psicosis más frecuente y se caracteriza por el predominio de ideas delirantes y alucinaciones, sobre todo auditivas.
  • Esquizofrenia catatónica. Aquí predomina el trastorno de los movimientos motores. El esquizofrénico, a pesar de tener la consciencia despierta, no reacciona a los intentos de entrar en contacto con él.
  • Esquizofrenia desorganizada o hebefrénica. Predomina un afecto absurdo, no apropiado. Esto es: conductas infantiles, sentido del humor absurdo, reír ante malas noticias, etc.
  • Esquizofrenia indiferenciada. Es un tipo de esquizofrenia en la cual no predomina un síntoma concreto, es una mezcla de todos los anteriores.
  • Esquizofrenia residual. En estos casos debe haber habido, por lo menos, un episodio de esquizofrenia anteriormente, pero en el momento actual no hay síntomas psicóticos importantes.

Tratamiento

En la actualidad, aún no existe tratamiento curativo alguno para la esquizofrenia; solamente se logra una remisión de los síntomas con el uso de antipsicóticos, bloqueando los receptores dopaminérgicos del cerebro.

  • Antipsicóticos. Efectos secundarios:
    • Evitan los trastornos afectivos, perceptivos e intelectuales generando un estado de indiferencia emocional.
    • Provocan aumento de peso.
    • Efectos cardiovasculares.
    • Pérdida de líbido o deseo sexual.
    • Rigidez muscular.
    • Somnolencia.
    • Menstruación irregular.
    • Exceso de salivación.
    • Dificultades para orinar.
    • Temblores musculares.
  • Psicoterapia. Por la gran cantidad de efectos secundarios adversos que provocan los antipsicóticos, es necesario complementarlo con un buen tratamiento psicosocial o terapia. El objetivo es mentalizar al enfermo y ayudarlo a sobrellevar todos los efectos adversos que pueda producir la medicación, evitando así que puedan dejar de tomarlos.

Publicado el: 15/04/2015 – D.Cisneros.

Fuentes

  • tuSintoma
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