Difteria

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La difteria es una infección bacteriana grave que afecta a las membranas mucosas de la garganta y la nariz. A pesar de que se transmite fácilmente de una persona a otra, la difteria se puede prevenir mediante el uso de vacunas.

A partir de los años 20 el éxito de la cobertura universal de las vacunas infantiles redujo considerablemente las personas afectadas con difteria.

Aunque hoy en día se trate de una infección bacteriana poco común, se siguen dando casos aislados. Si no se recibe tratamiento, la difteria puede causar graves daños. Es una condición que resulta mortal en aproximadamente 3% de los casos.

La difteria se caracteriza por el dolor de garganta, fiebre, y una membrana adherente en las amígdalas y nasofaringe. Esta condición también puede afectar a la piel y causar infecciones de la piel localizadas (difteria cutánea). En los casos más graves, el corazón y el sistema nervioso pueden verse afectados.

Síntomas

Inicialmente, los síntomas de la difteria pueden confundirse con los de una infección viral común, pero los síntomas empeoran rápidamente de dos a cinco días después de producirse la infección. Algunos de los síntomas más característicos incluyen:

  • Dolor de garganta.
  • Fiebre.
  • Dificultad para tragar.
  • Debilidad.
  • Ronquera.
  • Dolor de cabeza.
  • Ganglios linfáticos agrandados (similar a las paperas).
  • Sensación general de malestar o incomodidad.
  • Babeo.
  • Resfriado.
  • Respiración dificultosa.
  • Lesiones cutáneas (úlceras y enrojecimiento en la zona afectada).

A medida que la enfermedad progresa, la membrana adherente presente en las amígdalas, faringe y/o fosas nasales puede extenderse a la laringe y la tráquea y obstruir las vías respiratorias. Esto puede llevar a la muerte.

Causas

La bacteria causante de esta enfermedad se denomina Corynebacterium diphtheriae. La difteria se transmite normalmente por contacto de persona a persona o por contacto con objetos en los que la bacteria está presente. También se puede contagiar al estornudar o toser.

El contagio es posible hasta seis semanas después de la infección inicial aunque la persona infectada ya no presente síntomas.

Una vez contagiado, las bacterias liberan toxinas que se propagan a través del torrente sanguíneo causando la membrana adherente tan característica de esta condición.

Tratamiento contra la difteria

Existen dos estrategias de tratamientos efectivos para pacientes diagnosticados de difteria si se inician temprano en el proceso de la enfermedad. Ambos deben iniciarse tan pronto como sea posible para maximizar las posibilidades de un resultado favorable.

  1. Uno de los tratamientos es a base de antibióticos. La eritromicina para pacientes mayores de 6 meses de edad o penicilina intramuscular en su defecto.
  2. El segundo tratamiento es a base de inyecciones de antitoxinas que contrarrestan la toxina producida por la bacteria y reducen la progresión de la enfermedad.

Su médico tomará la decisión de si sólo necesita antibióticos o si le conviene combinar ambos tratamientos en función de sus síntomas, estado de inmunización, y la progresión de la enfermedad.

Una vez iniciado este tratamiento, el médico puede decidir que el paciente se mantenga temporalmente en aislamiento para evitar contagios.

Prevención

No existe recomendaciones caseras para prevenir la difteria. El único método efectivo es la aplicación de la vacuna contra la difteria denominada DTaP. Esta vacuna se suele suministrar en 5 tomas junto con las vacunas contra la tos ferina y el tétanos en las siguientes edades:

  • 2 meses.
  • 4 meses.
  • 6 meses.
  • 15 a 18 meses.
  • 4 a 6 años.

En raras ocasiones, un niño puede sufrir una reacción alérgica a la vacuna. Esto puede provocar:

  • Urticaria
  • Convulsiones.
  • Fiebre.
  • Hinchazón.
  • Irritabilidad.
  • Somnolencia.
  • Enrojecimiento en la zona de la infección.

No obstante, todos estos síntomas desaparecen con el tiempo.

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