Agujetas

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Cualquier tipo de actividad que genera cargas no habituales en el músculo puede dar lugar a un dolor muscular de aparición tardía; más conocidas como agujetas. A diferencia del dolor agudo que se puede desarrollar durante una actividad, el dolor retardado o agujeta empieza a desarrollarse de 12 a 24 horas después de acabar de realizar el ejercicio.

La acumulación de ácido láctico no influye ni potencia la aparición de agujetas; simplemente, cuanto más duro y/o duradero sea el ejercicio realizado mayores serán las probabilidades de padecer agujetas, y mayores serán los niveles de ácido láctico generados.

Causas

Las agujetas son un síntoma común, especialmente después de ejercitar tus músculos de manera no habitual. El aumento de la intensidad o la duración del entrenamiento, y el hacer ejercicios que alarguen el músculo (caminar cuesta abajo, extender el brazo durante un curl de bíceps, etc), potencian la aparición de las agujetas.

Las agujetas se desarrollan como resultado de un daño microscópico en las fibras musculares implicadas en el ejercicio. Este daño muscular se produce en pequeñas unidades contráctiles de proteínas llamadas miofibrillas musculares, que forman parte del proceso normal del crecimiento de los músculos del cuerpo (conocido como anabolismo). La respuesta a este proceso consiste en una afluencia de células blancas de la sangre, y otros nutrientes y líquidos que fluyen a los músculos para “reparar” el daño después de una dura sesión de ejercicios.

Tenga en cuenta que los músculos se acostumbran a cualquier actividad, por lo que al repetir un ejercicio, el dolor no reaparecerá o será más leve.

¿El padecer agujetas es un requisito imprescindible para el crecimiento muscular?

Es cierto que debe de haber daños microscópicos en las fibras musculares antes de que pueda haber crecimiento, pero no hay evidencia de que se requiera notar el dolor de agujeta para que se haga efectivo un crecimiento muscular.

Síntomas

La gravedad del dolor de agujeta depende del tipo de fuerza al que se somete al músculo, y lo acostumbrado que está el músculo a la realización de dicho ejercicio.

Las agujetas no son un síntoma negativo, ya que en realidad se trata de una reacción fisiológica positiva del cuerpo. Una vez superadas las agujetas, el cuerpo estará más preparado para afrontar esa misma actividad una segunda vez.

Más habituales en piernas y abdomen, los síntomas comunes incluyen dolor y rigidez muscular.

Tratamiento

No existe ningún tratamiento efectivo reconocido para combatir las agujetas. De hecho, no se aconseja confiar en exceso en analgésicos con el fin de proporcionar alivio. Tomar ibuprofeno antes de un entrenamiento con el fin de reducir el dolor muscular se ha relacionado con fugas intestinales, reducción de la absorción de nutrientes esenciales, e inflamación sistémica. Cuando se usa a largo plazo, las consecuencias pueden ser más graves.

En definitiva, no se puede evitar por completo el dolor muscular por agujeta; pero si existen algunos consejos a seguir para poder reducir la frecuencia y gravedad de sus síntomas.

  • Optimizar su dieta.
  • Aumentar la duración y/o la intensidad de los ejercicios progresivamente.
  • Un correcto descanso y recuperación.
  • Aplicar hielo y/o calor al músculos según convenga.
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