Afta Bucal (Llaga)

Una afta (o llaga) es una herida dolorosa que aparece en el tejido mucoso del interior de la boca.

Su aspecto y coloración suele ser de color blanquecino o amarillento, rodeado por una aureola de coloración rojiza. Puede aparecer una sola o en conjunto, y suelen tener un tamaño no mayor a un centímetro. Se presentan tanto en mejillas, paladar, encías, lengua o en la parte interna de los labios.

Afecta mayoritariamente a personas de entre 10 y 40 años de edad, siendo las mujeres más propensas a contraerlas. Otra particularidad del afta es que una vez que desaparece, vuelve frecuentemente a salir en el mismo sitio.

Aunque suelen ser algo dolorosas, las aftas no son contagiosas ni malignas y se deben diferenciar del herpes labial, que sí puede ser considerada una lesión maligna.

Existe un tipo de úlcera bucal (denominado carcinoma escamocelular), que surge con una apariencia inicial similar a la de un afta, pero con la peculiaridad de que no desaparece hasta pasadas 3 semanas o con tratamiento.

Síntomas menos frecuentes.

Además de los síntomas antes mencionados, existen algunos síntomas de las aftas menos frecuentes como:

  • La inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Cansancio o malestar general.
  • Fiebre.

Causas.

Cualquier persona puede padecer aftas o llagas. Aunque su causa principal aún no está clara, si se conocen algunas causas que incrementan las probabilidades de padecer aftas bucales:

  • Problemas en el sistema inmunológico.
  • Problemas emocionales.
  • Hereditarios.
  • Desbalances alimenticios; especialmente la carencia de hierro, vitamina B12 y ácido fólico en el organismo.
  • Estrés o depresión.
  • Infecciones de tipo viral.
  • Cambios hormonales.

Tratamientos

El afta no necesita ningún tipo de tratamiento; suele desaparecer pasados 10 días desde su aparición. No obstante, sí se pueden evitar ciertos alimentos que favorecen su salida (como algunos frutos secos).

Existen una serie de medicamentos (disponibles sin receta) que se aplican sobre la zona afectada (tópicos), accelerando el tiempo de maduración del afta y eliminando sus síntomas con mayor rapidez.

Realizar enjuagues bucales con agua tibia y sal 2 o 3 veces al día puede reducir la picazón y el dolor.

Prevenciones.

La prevención de las aftas está ligada con el estilo de vida de cada paciente y se encuentra íntimamente relacionada con una alimentación sana y una vida saludable y sin estrés.

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